Cultura

«La teoría de la bolsa de la ficción»: el libro que Ursula K. Le Guin escribió para correr al héroe del centro de la historia

Ursula K. Le Guin escribió «La teoría de la bolsa de la ficción» en 1986 y el ensayo llegó a Argentina recién en 2022, editado por Rara Avis Editorial con prólogo de Donna Haraway. Son 52 páginas donde la escritora estadounidense, referente de la ciencia ficción y contemporánea de Ray Bradbury en un ambiente literario dominado por varones, desarma el modelo narrativo que asocia contar una historia con narrar la hazaña de un héroe que enfrenta un conflicto y lo vence.  Romina García Hermelo lo trajo esta semana a Flashback Infinito, su columna de cine y literatura con mirada feminista en Enredando las Mañanas, el informativo de La Bulla.

Una bolsa en lugar de una lanza

Ursula K. Le Guin construye su argumento a partir de una hipótesis de la antropóloga Elizabeth Fisher: el primer gran invento humano no fue un arma para cazar sino un recipiente para recolectar, una bolsa, una cesta, un saco. De esa imagen se desprende toda la propuesta del ensayo. Si el recipiente antecede a la lanza, entonces las historias también pueden pensarse como una bolsa que junta voces, vínculos y procesos, en lugar de un escenario armado para que un solo protagonista gane una batalla.

En vez de privilegiar a un único protagonista, un conflicto central y una victoria final, el ensayo propone relatos que le den lugar a lo común, a la cooperación, a los cuidados, a las transformaciones graduales y a las múltiples perspectivas. Esa apuesta tuvo peso en la crítica literaria, en el feminismo, en la ciencia ficción y en las formas contemporáneas de narrar, porque habilita a pensar historias donde el sentido nace de los vínculos entre las personas y no solo de la hazaña de un héroe varón. Las mejores historias, sugiere Le Guin, no tienen por qué ser las de quien conquista o derrota a un enemigo: también pueden ser las de quienes recogen, conservan, comparten y sostienen la vida.

La autora marca que la narrativa funcionó históricamente como herramienta de poder y conquista, y a la vez guardó saberes vitales para la vida cotidiana. Desde ahí propone correr el eje de la violencia y la guerra como motor de los relatos y poner en el centro las historias íntimas y colectivas, esas que enseñan a cuidar la comunidad, la memoria y la supervivencia.

«A las personas comunes no nos pasan cosas extraordinarias, nos pasan cosas comunes», planteó García Hermelo al aire, y ahí resumió el corazón del ensayo: pensar qué historias contamos y cómo las contamos, cuando lo cotidiano también nos constituye. Menos hazaña y más cuidado, menos batalla y más red.

Escuchá la columna completa acá:

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