«No voy a naturalizar que se me acuse de hechos gravísimos sin ningún sustento»: Yamila Cialone denunció penalmente a Raúl Laborda
Yamila Cialone, madre de Guadalupe Belén Lucero y querellante en la causa que investiga su desaparición, puso en conocimiento de la Justicia Federal las insensibles declaraciones que el periodista y exdiputado provincial Raúl Laborda realizó en su programa de FM Nuestra, en las que afirmó que «a la Guadalupe la familia la vendió por un millón de pesos». La acusación no cuenta con ningún respaldo judicial y la causa por la desaparición de la niña continúa, a más de cinco años, sin responsables identificados.
En un comunicado difundido en sus redes, Cialone fue contundente: «Hoy quiero informar que he puesto en conocimiento de la Justicia Federal las graves acusaciones públicas realizadas por el Sr. Raúl Laborda en su programa radial, en las que se formularon afirmaciones sobre mi persona sin prueba alguna». Y agregó: «Como madre de Guadalupe Lucero y querellante en la causa que investiga su desaparición, no voy a naturalizar que se me acuse públicamente de hechos gravísimos sin ningún sustento».
La publicación de Laborda ocurre en un contexto especialmente sensible para la familia ya que en los últimos días trascendió la detención de Roque Lucero, abuelo paterno de Guadalupe, imputado en distintas causas por abuso sexual contra menores de edad iniciadas en 2024 y 2025. Tanto la querella como la propia Cialone remarcaron en su momento que esos antecedentes debían profundizarse como una línea de investigación dentro del expediente por la desaparición, pero aclararon expresamente que no implicaban atribuirle responsabilidad directa en el hecho. En ese marco, la frase de Laborda instala una acusación de venta de la niña por parte de «la familia» sin especificar a quién señala ni aportar ningún elemento probatorio.
En su descargo, Cialone remarcó los límites que tiene la libertad de expresión frente a la difamación: «La libertad de expresión no habilita a difamar ni a responsabilizar a una persona sin evidencias». Pidió además que la Justicia investigue las manifestaciones del periodista y que lo cite para que fundamente lo dicho: «He solicitado que la Justicia investigue estas manifestaciones, cite al responsable para que fundamente sus dichos y adopte las medidas legales que correspondan».
El uso de un medio de comunicación para instalar hipótesis no verificadas sobre casos de niñeces desaparecidas no es un fenómeno nuevo en la agenda mediática argentina. La cobertura del caso de Loan Danilo Peña, el niño desaparecido en Corrientes en 2024, es ejemplo del mal uso y proliferación de teorías sin fundamento, teatralizaciones extrajudiciales y versiones fantasiosas que circularon en distintos medios y redes durante meses, al punto de que la propia familia del niño debió salir a rechazar públicamente «los ataques, especulaciones, acusaciones infundadas o versiones fantasiosas que desvían el foco de lo verdaderamente importante».
El caso de Guadalupe Lucero no es ajeno a esa misma lógica ya que a lo largo de los años circularon versiones sin sustento sobre distintos hipotéticos responsables, ninguna de las cuales aportó avances reales a la causa.
Laborda parece ser ejemplo de esas prácticas nefastas que sigue sosteniendo un sector del periodismo que, por un rating fácil o por afán de figuración, apela al morbo y a la especulación sobre el dolor ajeno. Instalar una acusación de semejante gravedad sin una sola prueba no es información sino una forma de crueldad mediática que revictimiza a una familia que ya lleva cinco años buscando respuestas, y que profundiza el daño social en lugar de aportar algo a la causa.
Cialone remarcó que sostiene la búsqueda de su hija hace más de cinco años y que no permitirá que ese trabajo se vea dañado por señalamientos sin pruebas: «Durante más de cinco años he sostenido la búsqueda de mi hija y he colaborado con la investigación. No permitiré que se continúe dañando mi nombre, mi integridad y mi lucha mediante acusaciones infundadas». Y cerró su comunicado con una definición sobre lo que espera del proceso judicial: «Confío en que será la Justicia quien determine las responsabilidades y siente un precedente claro: nadie debe sentirse habilitado para utilizar un medio de comunicación para acusar, difamar o sembrar sospechas sin pruebas». Aclaró también que, por respeto a la investigación de Guadalupe, ese comunicado sería su único pronunciamiento público sobre el hecho hasta que la Justicia se expida.











