Cultura

Marysol Mediavilla y el cauce subterráneo de su voz

Hay voces que vuelven subterráneas, como esos ríos que parecen desaparecer pero siguen corriendo bajo la tierra hasta que, un día, emergen. Marysol Mediavilla habla de sí misma en esos términos. “A veces pienso que hay ciertas músicas o ciertas voces que no desaparecen, sino que están como subterráneas”, dice. Y su vida, marcada por pausas profundas y regresos intensos, parece confirmarlo.

Cantautora sanluiseña, nacida en Villa Mercedes -ciudad que sigue nombrando como pertenencia- y hoy radicada en Potrero de los Funes, Mediavilla ha construido siempre una relación singular con el arte: sin urgencias, sin cálculo de carrera, sin obedecer a los ritmos del mercado. “Yo nunca vi una carrera de ningún tipo. Voy como puedo”, afirma con una honestidad que atraviesa toda su obra.

Durante un tiempo, su voz se replegó. Estuvo lejos de los escenarios. No fue un retiro estratégico ni una pausa calculada: fue una necesidad. La exposición pública de lo que ha llamado su tragedia familiar, la obligó a detenerse. Necesitó alejarse de los escenarios, para descansar, transmutar, sanar e integrar lo vivido. Pero ese alejamiento no fue una renuncia, sino una forma de cuidado. En ese silencio, la palabra siguió trabajando.

De allí nace Estado de coma, su primer libro de poemas, editado en 2022. Un libro que no busca consuelo ni ligereza. “En términos generales, Estado de coma no es un libro para alegrarle la vida a nadie”, advierte. Los textos -organizados en tres partes de siete poemas cada una- son el resultado de un proceso personal doloroso, convertido en lenguaje. “Fue una manera de transformar el dolor en arte, porque eso hacemos cuando escribimos o cantamos: convertir esas experiencias en algo que probablemente valga la pena y no agarrar el arma”.

Marysol escribe desde siempre. Canciones, poéticas que se vuelven música y otras que no. En este caso, los textos no pedían melodía. “Nada de lo que aparece ahí son canciones. Eran textos que se venían acumulando, vinculados a un estado de coma de mi vida personal”. La edición fue también un trabajo artesanal, lento, compartido con la poeta y editora Nancy Toselli. “Soy muy perfeccionista, así que estuvimos bastante tiempo corrigiendo”, recuerda.

El tiempo lento es una marca de su modo de crear. Ella misma se define como “tortuga” en un presente acelerado. No solo por una cuestión personal, sino por el contexto tecnológico que todo lo atraviesa. “Estamos en medio de una revolución tecnológica. Hoy componen las inteligencias artificiales, componen música. La velocidad con la que una IA puede hacer eso no es la humana, no es la nuestra”. Frente a esa velocidad, Mediavilla reivindica el proceso: pensar una letra, una melodía, armonizar, grabar, ponerle “el alma, la vida”.

La misma lógica rige su incursión en la narrativa. Desde hace cuatro años escribe una novela. “Nunca me imaginé escribir una novela. Me parecía algo dificilísimo. Y de repente me vi en una trama narrativa que no paraba”. No hay certezas sobre su final, pero sí convicción: “El intento está bien”.

En diálogo con el programa La Palabra Humana, conducido por Rodrigo Velásquez en La Bulla Comunicación Alternativa, la reflexión se vuelve más política. Marysol observa con inquietud un mundo donde la palabra empieza a ser delegada en máquinas. “Hay gente que ya ni se gasta en pensar lo que va a escribir. Es todo lo contrario al espíritu de este programa. La palabra hoy está siendo generada por máquinas, aunque hayan sido creadas por humanos. Estamos en un baile bastante extraño”.

Ese ruido constante -informativo, tecnológico, emocional- también explica sus silencios creativos. “Hay momentos en donde no me nace ni tocar, ni componer, ni mostrar. Y ahí siempre me pregunto: ¿dónde está mi voz?”. La respuesta aparece en forma de imagen: “Por este cauce de río subterránea hallé mi voz”. Como si la voz, al ocultarse, se volviera más densa, más verdadera.

Su regreso a los escenarios fue íntimo y contundente. En agosto de 2025, en el Portal 271 Centro Cultural de Villa Mercedes, presentó un recital solista titulado El oficio olvidao. Lejos de la lógica festivalera, fue un reencuentro consigo misma. “Fue extraño y potente a la vez, porque hacía mucho que no me veía en ese estado”.

La canción que da nombre al concierto condensa su poética actual: el canto como despojo, como plegaria, como oficio que persiste “entre tanto ruido”. En ella aparece también la figura del padre, “que se va apagando de a poquito”. “Toro pintao de aceituna, a tu tierra volverás. Esa parte está dedicada a él. Es una reversión de una canción que nos cantaba cuando éramos chicos. Tiene que ver con eso, con el viejo que se va yendo”.

por este cauce de río subterránea
hallé mi voz
trae un oficio olvidado entre tanto ruido
de mineral se hizo abrigo
oscuridad

quiso emerger con el tiempo
sobre estas piedras
ser esta luz
hay un despojo en su canto
de tierra adentro
es en el agua que siento profundidad…

se hizo plegaria y sustento
su sonido siempre vuelve al mar.
Siento mirada, me encuentro
para ti yo he de cantar.

por este cauce de río
olvidé decirte adiós
me pregunté por tu vida
que muere lento
en esa casa que otrora fue nuestro hogar

para nombrar al silencio
con que esta barca te ha de llevar

mi corazón se hizo viento
sobre las olas
pude mirar sin aliento
tu inmensidad

enamorado de la luna
que abandona por las noches su maná
toro pintado de aceituna
a tu tierra volverás.

Marysol no busca masividad ni espectáculo. Se asume como artista intimista. “No soy performática. Disfruto de la cercanía. Hoy la mayoría de la música es show, performance, y no es lo que yo elijo”. Su lugar está en otro lado: en la profundidad, en la escucha atenta, en ese oficio que parece olvidado pero que siempre vuelve.

Como el río. Como la voz. Como la palabra que, aun en tiempos de máquinas, sigue encontrando la forma de decir.

Podés mirar la entrevista completa mantenida en el programa La Palabra Humana del viernes 19 de diciembre del 2025 aquí:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *