Ecocidio en Salta: Lomas de Olmedo X-10, el pozo petrolero abandonado con fugas tóxicas sin control

Desde hace más de dos años, en el área Puesto Guardián, cerca de Pichanal, en el departamento de Orán, Salta, el pozo petrolero Lomas de Olmedo X-10 expulsa sin control y de manera continua gases y líquidos contaminantes que ya transformaron un sector del bosque nativo en una zona inhabitable. La empresa responsable, President Petroleum S.A., abandonó la explotación y se retiró del lugar, pero dejó un cráter activo que cada día agrava el daño ambiental.
El problema comenzó cuando la plataforma se hundió y el pozo quedó abierto. Desde entonces los fluidos y gases a alta presión no pararon. Según los relevamientos de la propia comunidad, la contaminación ya alcanzó alrededor de 20 hectáreas y sigue expandiéndose. El aire se volvió irrespirable, con un olor penetrante a hidrocarburos que provoca dolores de cabeza y náuseas, mientras que el agua y el suelo de la zona se envenenaron por los derrames.
Las consecuencias sobre la fauna fueron inmediatas y graves. Se encontraron más de 300 animales muertos, entre ganado y especies silvestres, y la vegetación del lugar prácticamente desapareció. A la par, varias familias que vivían de la producción en la zona tuvieron que irse. Son alrededor de 48 familias que habitaban la zona y que hoy no pueden permanecer ahí por el riesgo para su salud. Los productores locales denuncian que perdieron sus fincas y que el ruido del pozo se escucha a más de 7 kilómetros de distancia.

El caso tomó relevancia pública cuando organizaciones ambientales lo bautizaron como el “Chernobyl salteño”. Advierten que se trata de un ecocidio en un Ecosistema Prioritario para la Conservación declarado por la provincia, y que además existe un riesgo latente de incendios forestales que podrían multiplicar los daños.
En el plano institucional hubo algunas mínimas acciones. El Senado de Salta expresó su preocupación y respaldó las medidas que ordenó la Justicia de Orán: plan de contingencia, estudio de impacto y activación del Seguro Ambiental Obligatorio. El gobierno provincial intimó a la empresa. Sin embargo, el proceso se trabó.
President Petroleum S.A., de capitales británicos-argelinos y que operó el área desde 2003, se presentó a concurso preventivo en 2024 con una deuda superior a los 61 millones de dólares. Con la empresa en esa situación, hoy no hay fondos definidos para el sellado y la remediación.
A eso se suma un cruce de culpas: en 2025 funcionarios provinciales mencionaron a YPF como posible responsable del cierre, mientras que desde la propia President Petroleum señalaron que fue esa empresa la que ejecutó mal el sellado.

Mientras los expedientes van y vienen, el pozo sigue abierto y el daño avanza. Pero más allá de los expedientes y las intimaciones, esto es la prueba irrefutable de cómo el extractivismo empresarial solo viene a saquear los bienes comunes. Llegan, extraen, se llevan las ganancias y cuando todo colapsa dejan un ecocidio a cielo abierto y comunidades enteras desplazadas. Es un crimen ambiental que se sostiene porque hay complicidad por omisión: el Estado tardó años en intervenir, no controló, no previno, y ahora tampoco garantiza una solución real.
Mientras tanto, la comunidad sigue reclamando respuestas. Denunciaron el desastre hace meses, pero no hubo acciones efectivas para frenar la fuga ni para recomponer el ambiente. En el último tiempo la presión del pozo aumentó y la nube tóxica que lo rodea se hizo más densa, con impacto directo en la fauna y en la salud de las personas.
Lomas de Olmedo muestra la lógica del extractivismo empresarial en toda su crudeza: llegan, extraen, se llevan las ganancias, y cuando todo colapsa dejan un cráter a cielo abierto, agua envenenada y comunidades enteras desplazadas. A la desidia empresarial se suma la complicidad estatal por omisión: años sin controlar, sin prevenir y, ahora, sin garantizar una solución real.
De manera sistemática, los gobiernos provinciales y el gobierno nacional de Javier Milei profundizan un modelo extractivista sin control, que abandona los territorios a su suerte. Lomas de Olmedo es apenas la muestra más reciente de ese saqueo, y el pozo, mientras tanto, sigue abierto.











