Después de un mes de conflicto y paro, los trabajadores de Tyrolit volvieron a trabajar. Tras una dura negociación con la patronal de la empresa, reincorporaron a todos los despedidos y cerraron un aumento salarial del 35 %. La dirigencia empresarial ante esta situación arremetió contra la trabajo gremial dentro de la fábrica e inventó tres causas judiciales y pedido de desafuero de los delegados. Claramente con la finalidad de desarmar el proceso de organización iniciado por sus trabajadores y que había conseguido hasta el momento mejoras en lo salarial y en diferentes condiciones de trabajo.
El conflicto de Tyrolit se da en un contexto ya son varios los focos de reclamo gremial. Universitarios, aceiteros, transporte, y otros sectores vienen planteando diversas acciones de protesta ante una coyuntura donde las patronales ajustan sobre los salarios.
Sobre esto conversamos con Ariel Guibelalde, delegado de Tyrolit.