EE.UU y el voto femenino: Cuando el patriarcado deja de disimular

«No olvides que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres sean cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, deben permanecer vigilados toda nuestra vida». La frase es de la filósofa francesa Simone de Beauvoir. La dijo hace ya 70 año y hoy, en tiempos de avanzada fascista, cobra más vigencia que nunca
Lo que estamos viendo es «una ola conservadora», un proyecto político para devolver a las mujeres al lugar de meros úteros, cuidadoras y circunscriptas el silencio.
En tiempos de IA, un régimen fascista no entra con tanques. Entra de a poco. Con periodistas que le ponen «debate» a la violencia y anuncian noticias falsas sin reparos. Con la idea de que si un fascista es presidente «es lo que la gente vota y quiere». Con reels efímeros pero que circulan las 24 horas. Y sobre todo, con la tibieza que va ganando terreno hasta en quienes se creen progres y críticos al sistema.
Mientras tanto, la corrupción se legitima, los medios cómplices la explicitan, y cada acto de violencia se vuelve «sentido común».
Como decía Foucault, el poder no solo prohíbe. Produce lo que una época puede pensar y percibir como natural y necesario
¿Por qué se está discutiendo el voto femenino en EE.UU?
Desde hace siglos, los sectores conservadores sostienen que las desigualdades son biología, destino, amor. Cuando algo se vuelve «natural», deja de discutirse. Y ahí el poder se impone como sentido común .
En las últimas semanas, en San Antonio, Texas, 3.000 mujeres se juntaron en la Cumbre de Liderazgo Femenino “Turning Point USA – TPUSA”. Esta cumbre funciona a través de una ONG política juvenil de extrema derecha en EE.UU y es el brazo joven del Partido Republicano. Le hace la campaña, le forma los militantes, le banca a sus candidatos.
Una organización de 85 millones de dólares para ir a las facultades, pagarle a influencers y hacer cumbres para adoctrinar jóvenes.
Esta ONG está registrada como «organización sin fines de lucro». Recibe donaciones y no paga impuestos. Su único objetivo es meter políticos republicanos y leyes conservadoras.
Trabaja solo con jóvenes de entre 15 a 25 años. Entra a escuelas y universidades promoviendo el anti-aborto, anti-LGBT, anti-feminismo, la «familia tradicional», y ahora derogar la 19 enmienda de la constitución de los EE.UU.
Quien dirige TPUSA es Erika Lane Kirk, viuda de Charlie Kirk su fundador. Erika tiene un podcast que se llama «Sumisión no es una mala palabra». Y su discurso más fuerte es que la principal misión de la mujer es tener hijes (hijos, para ella) y acompañar al hombre. «El feminismo destruyó la familia» y «las mujeres felices no necesitan votar», son algunas de sus consignas.
Erika es una mujer blanca de 36 años, influyente y con capacidad de liderazgo. Está preparada, habla, escribe, convence, organiza y ayuda a instalar una idea de sociedad. Defiende un orden que reduce a las mujeres a esposas, madres cuidadoras y cuerpos reproductores.
Un orden que tarde o temprano la alcanzará, tal y como ya lo relató Margaret Atwood en el personaje Serena de la célebre novela convertida en serie “El cuento de la criada”.
La propuesta y su campaña más relevante en estos momentos es eliminar el voto individual de las mujeres. Que vote «el jefe de familia».

La gravísima propuesta de derogación de la Enmienda 19
¿Qué es la Enmienda 19? Es la parte de la Constitución de EE.UU que desde 1920 dice que «el derecho a votar no será negado por razón de sexo».
Antes de eso solo votaban los hombres.
Erika Kirk, desde TPUSA propuso “1 familia = 1 voto». Y que ese voto lo ejerza «el jefe de hogar».
Miles de mujeres aplaudieron presentes en la Cumbre de Liderazgo femenino apoyaron la propuesta. Con senadores republicanos en primera fila y transmitido en vivo.
Así, Erika defendió el Cristianismo conservador, la familia tradicional y llamó a combatir al feminismo. Todas políticas que retrotrae al siglo XIX.
En EE.UU no es tan fácil derogar una Enmienda, ya que se necesita 2/3 del Congreso + 3/4 de los estados. Hoy no tienen los votos.
Pero no necesitan derogarla legalmente para sacarla Lo que buscan es:
- Legitimarla socialmente: que parezca «normal» y «valores de familia»
- Probarla en estados: empezar con leyes locales de «voto familiar»
- Presionar al Congreso en 2028
Es el mismo manual que usaron con el aborto en 2022. Primero lo dijeron, después lo aplaudieron, luego lo sacaron. Hoy EE.UU tiene 14 estados sin aborto legal.
¿Por qué la propuesta comandada por Erika Kirk suena tan grave?
Porque si les sacan a las mujeres el derecho al voto a la participación política, les sacan todo lo demás.
Sin voto no deciden sobre aborto, sobre salarios, sobre crianzas, sobre violencia.
Y esto no es una novela o una serie sino un proyecto político con mucho presupuesto y escenario.
Lo defienden y militan las tradwives: mujeres que venden en TikTok la fantasía de la esposa sumisa de los ‘50. Y lo hacen utilizando las redes digitales con videos que romantizan la dependencia económica y la venden como «empoderamiento».
Nadie está en contra de que una mujer elija cuidar, maternar y quedarse en casa si quiere y puede. El problema es cuando esa «elección» se vuelve un decreto moral para todas.

Derechos femeninos en retroceso
La ONU, en marzo 2026, emitió una advertencia y nadie se escandalizó: «Los derechos de las mujeres están retrocediendo en todo el mundo».
Y, en un rápido recorrido por países del mundo, puede apreciarse como los últimos años han sido de preocupante retroceso para los derechos de mujeres, lesbianas, travestis, trans y personas no binarias:
Afganistán: Desde que volvió el Talibán en 2021 la cosa empeoró. En 2024 sacaron la «Ley de Promoción de la Virtud» que dice textual: las mujeres no pueden hablar en público ni alzar la voz.
No pueden salir a la calle sin un mahram, un tutor hombre. Y desde 2022 tienen prohibida la universidad. Solo primaria. Secundaria y facultad están prohibidas . Alrededor de 12 millones de jóvenes se quedaron sin la posibilidad de seguir estudiando.
Irak: En 2024 el parlamento aprobó leyes para reforzar el «código de vestimenta islámico».
En Bagdad y otras provincias miles de mujeres fueron detenidas en 2025-2026 por «no usar el velo correctamente». Las llevan a comisarías, les hacen pagar multas y en algunos casos hay denuncias de golpizas. Lo llaman «proteger la moral pública».
Gambia: Vuelven a debatir la mutilación genital femenina. En marzo 2024 el parlamento de Gambia votó para derogar la ley de 2015 que prohibía la MGF.
Aunque no se aprobó del todo, el debate sigue abierto en 2026. Argumentan «tradición cultural» y «valores religiosos». Si vuelve, 3 de cada 4 niñas van a quedar expuestas.
Rusia: En noviembre 2023 la Corte Suprema declaró «extremista» al «movimiento LGBT internacional».
Desde ahí detienen y meten presas a personas y organizaciones por «propaganda» o «activismo». En 2025-2026 hubo razias en bares, detenciones y hasta 10 años de cárcel. Te pueden meter presa solo por tener una bandera del orgullo.
Polonia: Aborto casi ilegal. Desde el fallo de 2020, en Polonia el aborto solo es legal en 3 casos: violación, riesgo de vida de la madre, o malformación grave del feto. Y ni eso. Los médicos se niegan por «objeción de conciencia».
En 2026 hay mujeres procesadas por comprar pastillas abortivas por internet. «Proteger la vida» se volvió perseguir a las mujeres.
Latinoamérica:
Argentina: En diciembre de 2023 Milei disolvió el Ministerio de las Mujeres. Lo bajaron a Subsecretaría.
Panamá: En 2024 el nuevo gobierno eliminó el Ministerio de la Mujer.
Ecuador: En 2025 Noboa disolvió la Secretaría de Derechos Humanos que incluía género.
Sin presupuesto, sin políticas públicas. Sacan los derechos de las mujeres y disidencias del Estado.
Los derechos fundamentales a decidir sobre sus propios cuerpos, a estudiar, a votar, a ocupar espacios de liderazgos, a poder hablar, están siendo ridiculizados, relativizados, cuestionados y negados.
Con este recorrido, Gilead, el país del Cuento de la Criada, no resulta solo ficción. Y nos muestra que Margaret Atwood no inventó nada nuevo. Ordenó, juntó y le puso coherencia a todas las opresiones ya existentes en la historia como fueron las últimas dictaduras militares en latinoamérica que la inspiraron para sus cuentos de la criada.
Por eso, la Cumbre de Liderazgo Femenino “Turning Point USA – TPUSA” y todo lo allí promovido por su vocera Erika Kirk, es al menos preocupante. Porque se trata de las vidas, de las libertades, de la dignidad de las mujeres, niñas y disidencias. Porque ya no se disimula la avanzada patriarcal.
Pero aún más preocupante sería elegir el silencio, porque los derechos no se pierden el día que te los sacan. Se pierden el día que te convencen de que son negociables.
Y alli está el movimiento feminista y transfeminista del mundo: dispuesto a no negociar la quita de derechos.











