La educación en jaque: conflicto en las Universidades Nacionales

Las Universidades Nacionales de todo el país entran en el cuarto mes de conflicto. Lo que empezó en febrero como un reclamo salarial del sector docente, se amplió a una serie de reivindicaciones estudiantiles, de trabajadores no-docentes y del funcionamiento en general de las casas de estudio.
En lo que respecta a la situación salarial, la paritaria docente sigue trabada con una oferta de parte del gobierno nacional que no llega al 32 por ciento, pauta que está por debajo de todos las mediciones que se estiman para la inflación de este año y que para colmo estima que el pago se realice en tres cuotas y la última de ellas se realizaría en enero de 2017. La inflación estimada ronda entre un 36 y 40 por ciento de mínima, lo cual llevó a que todas las federaciones de docentes universitarios y pre-universitarios rechazarán lo ofrecido por el gobierno de Mauricio Macri.
Además, el sector viene con un fuerte estancamiento salarial. Los últimos acuerdos correspondientes a los años 2013, 2014 y 2015 han resultado entre uno y tres puntos por debajo de los índice de inflación de cada período. Esto, en un contexto donde en los primeros tres meses de este año se produjeron una serie de aumentos drásticos en servicios y alimentos que afectan de manera directa a todos los sectores del trabajo, convirtieron la paritaria nacional docente en un campo de disputa contra un modelo político que apunta a un recorte sobre el sistema de educación público.
Por su parte, el sector estudiantil retomó banderas que habían estado guardadas durante un tiempo, tales como la necesidad de un boleto educativo que les permita reducir costos en lo que respecta a la movilidad, pero también exigiendo a las autoridades de las universidades que se comprometan con una política de horarios en bloque que permita a lxs estudiantes poder estudiar y trabajar sin superposición de horarios.
En un contexto de máxima tensión, el presidente Macri tuvo que aprobar una partida presupuestaria extraordinaria para que las universidades puedan afrontar el pago de sus servicios, sobre todo luz y gas, ya que muchas habían declarado que sí no recibían un apoyo presupuestario tendrían que cerrar sus puertas antes de mitad de año. Esta partida de 400 millones de peso, es solo un parche ante esta situación, declararon referentes sindicales del sector, ya que ese monto solo representa el 1 por ciento del presupuesto total necesario para el funcionamiento de todas las universidades y solo servirá para resolver circunstancialmente el pago de algunos servicios. Esta partida además, no contempla posibilidad de inversión en infraestructura y mucho menos de salario.
Con una paritaria trabada a la que se le van sumando diferentes reclamos sobre condiciones de trabajo y estudio, docentes y estudiantes realizarán medidas de fuerza y visibilización para la semana que viene. Al paro de una semana que ha convocado la Federación Conadu Histórica (que incluye a 28 universidades y más de 30 colegios pre-universitarios) se le suma una serie de clases públicas y una marcha nacional contra el recorte en la educación pública que se realizará en Bueno Aires. La misma será coordinada y encabezada por diferentes federaciones, tanto de docentes como de estudiantes.