La educación paró en todo el país

Los reclamos salariales y las malas condiciones de trabajo se multiplican en los distintos niveles educativos

El pasado 24 de agosto, todas las federaciones sindicales de los distintos niveles educativos se unieron en un Paro Nacional. El reclamo unificador es la recomposición salarial, mayor presupuesto y mejores condiciones edilicias.
La Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA), el Sindicato de Docentes Privados (SADOP), la Confederación de la Educación Argentina (CEA), la Unión Docentes Argentinos (UDA), la CONADU Histórica, la CONADU y la Asociación de Maestros de Escuelas Técnicas (AMET), manifestaron el alto acatamiento a nivel nacional y remarcaron la falta de respuesta por parte del Gobierno Nacional.
Desde el ejecutivo, el ministro de Educación Esteban Bullrich, declaró que no se reabrirán paritarias y en el caso de los docentes universitarios, quienes sí tiene fecha de revisión del acuerdo (29 de septiembre), el funcionario adelantó que no es posible discutir una recomposición salarial.
Resulta necesario remarcar, que el piso salarial de los docentes del nivel medio está en 8.500 pesos, mientras que en el sector universitarios, una dedicación semi-exclusiva (típico de un cargo de inicio a la docencia) también ronda en los 8.500 pesos. Si tenemos en cuenta una canasta familiar que se estima alcanza los 20 mil pesos mensuales para una familia promedio, los salarios del sistema educativo necesitan ser recompuestos de manera inmediata y para ello los sindicatos exigen la reapertura de paritarias.
Cabe resaltar, que tanto los sectores universitarios, así como también los trabajadores de los niveles medio e inicial de la educación cerraron a inicio del año un acuerdo salarial en torno al 34 por ciento de aumento. Ese acuerdo no contaba con que la inflación interanual estaría por encima del 42 por ciento, situación que a pesar de ser reconocida por diferente fuentes oficiales del gobierno, parece que no será tenida en cuenta para la reapertura de paritarias.
Hay que remarcar, que no solo el sector de la educación está solicitando volver a discutir salario, sino que además distintos sectores de la producción y los trabajadores dependientes tanto del Estado Nacional, como de los provinciales y municipales, exigen revisar los acuerdos salariales.
A nivel local, ADU y SIDIU convocaron al paro en el ámbito de la Universidad Nacional de San Luis, el cual registró un alto acatamiento de la medida afectando a las diferentes dependencias académicas, incluidas la Escuela Normal Juan Pascual Pringles y el Jardín Maternal.
Por su parte, el acatamiento en las escuelas de las provincia estuvo por debajo del 30 por ciento de adhesión. Este dato es consecuencia del deterioro que posee el sector de trabajadores de la educación, donde la baja sindicalización y la amenaza del Gobierno Provincial de descontar el día, produjo que este sector fuera reacio a parar. Sobre esta problemática, es necesario analizar la falta de respeto por parte de las autoridades provinciales del derecho a huelga, así como también los años de desmovilización del sector, producto de la burocratización de los sindicatos provinciales, entre ellos, ASDE y SADOP.

El sector de la educación provincial, además atraviesa una crisis entorno a las condiciones edilicias y de presupuesto. En San Luis, la situación de las escuelas de Educación Especial vienen reclamando que el gobierno provincial revierta la precariedad del nivel, lo cual incluye falta de gas, infraestructura precaria y falta de docentes en instituciones desbordadas por la cantidad de estudiantes.
El caso más notorio es el del Centro 21 (Escuela Portal de Cuyo) el cual lleva semanas de reclamos sin respuesta por parte del Ministerio de Educación. En este contexto de paro nacional, los sindicatos provinciales convocaron a una concentración frente al Centro 21, donde se realizó un «abrazo simbólico». Docentes, madres y padres, así como los referentes sindicales, se hicieron presente el miércoles al mediodía y se manifestaron en contra de la situación que atraviesa la Escuela. Sobre el tema, La Bulla se entrevistó con alguno de los presentes:

Por otra parte, en la concentración que se realizó el mismo miércoles a las 18 hs en la Plaza Pringles, La Bulla se pudo entrevistar con los siguientes referentes gremiales y docentes.

Mane Quattropani, CTA de los Trabajadores:

Yohana Gomez, docente y militante del PTS:

Antonio Mangione, SIDIU:

En el contexto nacional, el impacto de la medida de fuerza se sintió no solo en todas las universidades, sino en los colegios de Buenos Aires, donde la adhesión fue contundente. Pero la conflictividad en el campo popular todavía se encuentra contenida por el Gobierno Nacional.
A nueve meses del gobierno de Mauricio Macri, las centrales no han podido construir un paro nacional y aún es debil la posibilidad de aglutinar esfuerzos para la «Marcha Federal» convocada por la CTA Yaski para el 2 de septiembre y una serie de movilizaciones del sector educativo que se preparan para el 16 de septiembre, fecha en la que se conmemoran los 40 años de la «Noche de los lápices».
Todavía la fragmentación del campo popular es fuerte, e incluso los objetivos políticos de los diferentes espacios de resistencia se contraponen. Mientras un sector convoca con la finalidad de acumular poder para el peronismo (la idea de construir una nueva «mayoría popular» y la consigna «vamos a volver» en clara alusión a la vuelta del kirchnerismo), otros sectores siguen siendo críticos no solo de las políticas del macrismo, sino de los años donde el kirchnerismo gobernó y en donde identifican las bases para algunas de las políticas de ajuste del presente.
El proceso de reorganización popular tiene un ritmo particular, mientras que la economía del país no para de arrojar datos negativos. Según el INDEC, la actividad económica cayó un 4,3 por ciento interanual en junio y cerró el primer semestre con una contracción del 1,3 por ciento. Así, el indicador expresó su tercera caída en lo que va del año, tomando en cuenta que en abril y mayo ya había descendido un 2,1 por ciento.
Esta situación es denunciada por el gobierno como la herencia que les dejó el gobierno anterior, pero más allá de la valoración política de esa afirmación, el gobierno de Cambiemos no ha hecho más que agudizar la crisis con una política de ajuste y achicamiento de los niveles de empleo (ya con un 10 % de desocupación a esta altura del año) producto de cientos de miles de despidos, aumento de tarifas y el endeudamiento como mecanismo de control de la crisis económica.


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