«Perdió el control porque un día me puse fuerte, me planté»

Marina Mokfalvi es una mujer que ha llegado al límite de exponer su vida privada en las redes sociales y medios de comunicación, pese a no ser su modo habitual de proceder, para intentar poner coto a la violencia sistemática que por años viene padeciendo por parte de su ex pareja, Juan Sebastián Puntella.

Puntella, además de exponer calumnias en las redes sociales, esta semana empezó a circular por medios de comunicación de San Luis ciudad que le dieron lugar para que exponga un discurso machista, cargado de lugares comunes y típicos relatos de varones desesperados frente a perdida del control absoluto sobre la mujer que siempre han buscado dominar. Llegó así, a acusar a Marina de raptar a su propia hija.

Frente a ese hecho, Marina expuso pruebas y un relato que llegó a La Bulla a través de whatsapp. En el mismo expone su posición y pide ayuda. «Hace mucho tiempo quiero darle fin a una situación de violencia por parte de Juan Sebastián Puntella, el papá de mi hija, y parece no acabar nunca», comienza el audio que aquí compartimos.

«Voy a hablar desde la impotencia que siento por las cosas que él dice, que son falsas y las puedo argumentar con pruebas», detalla Marina. Y agrega: «Esta forma de hacer las cosas la verdad que no me hace sentir para nada cómoda. Los que me conocen saben que ni siquiera uso las redes sociales y siempre me manejé por el lado legal que es como corresponde y obtuve buenos resultados, así que seguiré de esa manera. Pero esta vez me veo obligada a ponerle un límite a la situación porque ya me excede».

En el audio, Marina detalla los violencias que tuvo que atravesar en nueve años de convivencia con Puntella: «Conviví muchos años con Sebatián y siempre soporté violencia psicológica por parte de él. La verdad es que iba naturalizando cosas graves, pero no me daba cuenta. La violencia siempre fue piscológica, excepto una vez que Sebastian me pegó una piña en la cabeza estando embarazada de 6 meses».

Y sigue el relato exponiendo los padecimientos sufridos aun luego de separarse: «Un dia decidí ponerle punto final a todo esto, y empeoró.Viviendo en Potrero y estando yo separada era imposible vivir tranquila cerca de él. Amenazaba con que me iba a hacer mierda a mi y a mi psicóloga por haber sido esta la culpable de que nos hayamos separado. Burlas de que me estaban asesorando las feminazis. Insultos de todo tipo diciéndome cosas que pueden leer uds PRUEBAS M. DEFENSA y que fueron escritas por él. Llegó a decirme que tenía HIV por acostarme con negros. Aparecieron varias veces preservativos abajo de la puerta de mi casa, una vez mi hoja encontró uno. Y así eran mis días en Potrero desde que me separé de él».

Marina también explica como ha sido la unica encargada en solventar economicamente a su hija. «Siempre me hice cargo sola de los gastos de nuestra hija hasta el día de hoy. Jamás me dio plata por los gastos de ella. Y lo podía sostener porque yo trabajaba. Pero un día hackeó la cuenta  de mi fábrica de pastas y me cerró la web de pilates que era otra fuente de ingresos y ahí se me empezó a complicar».

La complejidad económica a la que llegó, fruto de la persecución de Puntella, la llevó a tomar una drástica decisión. «Los últimos días en Potrero fueron tristes pero realmente no tenía plata para mantenernos y se hacía muy difícil soportar las cosas que me seguía haciendo Sebastián. Decidí volverme a Buenos Aires, a la casa de mi mamá. Lo decidí y en tres días me vine. Dejé mi casa, mi trabajo, el lugar que había elegido para vivir tranquila», menciona Marina.

Y aclara que hizo legalmente todo lo que correspondía para poder viajar con su hija. «Realicé la denuncia correspondiente en la Comisaría de Menor para informar donde iba a estar y dejando un número de teléfono al cual se podían contactar. Por supuesto que no le iba a avisar a él. Unos días antes me había  dicho que me iba a hacer mierda y que no iba a parar hasta verme limpiando cabañas, como si esto fuese denigrante, no?».

Escuchar la firme voz de Marina, que se quiebra con algunos detalles que relata, estremece hasta las fibras más íntimas. Este estremecimiento aumenta cuando desde el PDF que adjunta, se observan las pruebas legales de todo lo que relata.

Llegá así al punto neurálgico que la llevó a romper su silencio y salir a contar su historia: «Me veo obligada a salir a hablar para aclarar que mi hija no está secuentrada. Tiene contacto con su padre y sus abuelos paternos y tia de forma periódica. (…) Jamás se le negó el contacto a la niña con nadie porque ese es su derecho y quiero y debo respetarlo».

Su voz es fuerte y contundente. Ha sufrido mucho pero sigue teniendo la fuerza necesaria para luchar por ella y por su hija. Tal es su entereza que hasta puede leer fragmentos de la pericia psicológica del hombre que la violentó por años: «Se trata de un sujeto ordenado, metódico, detallista. Escasamente flexible, su tolerancia a la frustración es muy baja. Presenta rasgos obsesivos de personalidad asociados a una imperiosa necesidad de mantener el control tanto de situaciones que se le presentan como así también en los vínculos que establece». Y luego de la lectura de ese fragmento, Marina se anima a esbozar en voz alta la razón de las acciones de su ex pareja: «Desde acá se entiende su comportamiento. Perdió el control porque un día me puse fuerte, me planté. Ahora no encuentra el objeto de descarga que siempre tuvo, que fui yo».

Y con firmeza, Marina explica que tiene respeto por los padres que no pueden ver a sus hijos e hijas, pero este no es el caso. «Considero que anular el vínculo entre al niña y su papá no es la solución a nada. Me parece más efectivo brindarle herramientas para sobrellevar este padre que le tocó», menciona.

«De verdad que esto para mi no es una guerra, por eso jamás hice público nada de esto y nunca quice confrontar. Pido que alguien o algo lo ilumine a él para que se dé cuenta que es mejor juntar abrazos y besos de su hija que likes de personas que nisiquiera te conocen», solicita la mujer en los últimos minutos del audio.

Como modo habitual, Portella usa sus redes sociales para exponer a Marina y decir que ella le impide ver a su hija. También usa las redes para captar adeptos que siempre están dispuestos a elocubrar contra una mujer violentada que decide ponerle fin a esa violencia. «Por esta razón a todos los que eligen apoyarlo y creerle acá tiene las pruebas y ahora tienen las dos campanas. A todos aquellos que levantan el cartel de ‘Ni una menos’ les pido que lo mantengan en alto ahora, aún cuando el violento sea tu hijo, tu hermano o tu amigo. A todos los que opinan, pido respeto por mi hija y por mi, porque no saben lo mal que la pasé y lo mucho que me costó ponerle fin a esto y lo mucho que me sigue costando», solicita Marina.

Y finaliza el audio con una reflexión contundente: «Es verdad que es un derecho de la niña y de él de no perder el contacto y así está siendo. Pero también es un derecho de mi hija tener una mamá fuerte y sobre todo viva».

Compartimos el audio completo de Marina



Loader Loading...
EAD Logo Taking too long?

Reload Reload document
| Open Open in new tab

HACETE SOCIE Colaborá para sostener un medio, Alternativo, popular, comunitario, feminista y disidente. Hace click AQUÍ