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1º de mayo Día de las y los Trabajadores. Radiografía del trabajo en crisis en San Luis

En un nuevo Día Internacional de las y los Trabajadores, la situación laboral en Argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos de los últimos años. Entre reformas laborales ya aprobadas, políticas de ajuste y un sostenido retroceso en derechos conquistados, el acceso al trabajo digno parece alejarse cada vez más de su condición de pilar básico de la vida democrática para convertirse en un privilegio.

La provincia de San Luis no escapa a este escenario. A pesar del discurso oficial que insiste en mostrar indicadores positivos, los datos y la experiencia cotidiana configuran una realidad mucho más compleja. Según cifras del INDEC publicadas en marzo de 2026, correspondientes al cierre de 2025, la desocupación en el Gran San Luis se ubicó en el 1,5% durante el cuarto trimestre, una de las más bajas del país. Sin embargo, en las calles el panorama dista de esa estadística: la falta de empleo y la precarización son cada vez más visibles.

Desde la asunción de Javier Milei a nivel nacional y Claudio Poggi en la provincia, el empleo formal ha registrado una caída significativa. Estimaciones indican que en San Luis se perdieron más de 4.400 puestos de trabajo registrados y que el empleo cayó alrededor de un 8%. A su vez, distintas mediciones sitúan la desocupación en niveles cercanos al 15%, lo que evidencia la profundidad de la crisis laboral más allá de los números oficiales.

El sector público tampoco ha quedado al margen del ajuste. En el ámbito municipal, bajo la gestión de Gastón Hissa, se contabilizan cerca de 300 despidos, incluyendo cesantías en planta permanente. A nivel provincial, se suman cientos de bajas más. Lejos de tratarse de hechos aislados, estas medidas forman parte de un proceso sostenido de reducción del Estado que impacta directamente en la estabilidad laboral, los salarios y las condiciones de vida. Cada puesto perdido no solo afecta a una persona, sino a familias enteras y a una economía local que se debilita.

Los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) refuerzan este diagnóstico: entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, el empleo privado registrado en San Luis cayó un 6,8%. En ese período, se perdieron cerca de 7 mil puestos formales, distribuidos entre el sector privado y el público. El impacto, sin embargo, no se limita a esas cifras: el cierre de empresas arrastra consigo a proveedores, comercios y servicios, generando un efecto dominó sobre el entramado productivo.

En los últimos años, varios casos reflejan con claridad esta tendencia. La fábrica Master Laja, perteneciente al grupo británico SSQ y ubicada en Juana Koslay, cerró en febrero de 2026, dejando a unos 50 trabajadores sin empleo. Meses antes, en noviembre de 2025, la autopartista multinacional Dana cerró su planta en Naschel, afectando a otros 50 trabajadores en una localidad con escasas alternativas laborales, lo que profundizó el impacto social.

A estos casos se suma la situación de la fábrica Rheem en la ciudad de San Luis, donde entre fines de 2023 y comienzos de 2024 se produjeron suspensiones masivas que afectaron a unos 250 trabajadores, en su mayoría tercerizados. Posteriormente, se avanzó en despidos definitivos. Actualmente, la empresa atraviesa un proceso de renegociación de deudas millonarias para evitar el default, en un intento por sostener su operatividad.

El cierre de fábricas, empresas y comercios no responde a situaciones aisladas, sino a un contexto económico más amplio caracterizado por la caída del consumo interno, la apertura de importaciones que golpea a la industria local y la pérdida de competitividad. Este escenario impacta tanto en grandes plantas industriales como en pequeñas y medianas empresas, que enfrentan crecientes dificultades para sostener su actividad.

En paralelo, la falta de políticas efectivas de generación de empleo profundiza la crisis. La incapacidad de impulsar trabajo privado genuino se traduce en una reducción sostenida del empleo formal y en un mercado laboral cada vez más deteriorado. En este contexto, la precarización se consolida como salida obligada para muchos: monotributos más costosos, ingresos inestables y el crecimiento del trabajo en plataformas digitales como Uber, Didi o Pedidos Ya, sin derechos laborales ni garantías.

Durante una reciente recorrida por obras de viviendas en Villa Mercedes, el gobernador Claudio Poggi destacó que «la construcción de cada vivienda genera cuatro puestos de trabajo directos», en referencia a un proyecto de 294 casas que emplearía a más de mil trabajadores. Sin embargo, ese discurso contrasta con la realidad que se vive en las ciudades de la provincia, donde cada vez más personas buscan empleo sin éxito, en un contexto de creciente malestar social.

A nivel nacional, el presidente Javier Milei sostuvo recientemente, durante la Cena Anual de la Fundación Libertad, que su gestión es “la mejor de la historia” y negó la destrucción de empleo. También afirmó que la caída de salarios en el sector público representa un aspecto positivo de su política económica. Estas declaraciones se enfrentan con una realidad marcada por despidos, cierre de empresas y caída del consumo en todo el país.

En este 1º de mayo, la radiografía del mundo laboral en San Luis expone un escenario crítico. Las políticas impulsadas tanto a nivel nacional como provincial no logran revertir la tendencia: menos empleo formal, mayor precarización y un incremento de la desigualdad. En este contexto, el trabajo digno se vuelve cada vez más difícil de alcanzar, mientras los derechos laborales continúan retrocediendo.

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