Internacional

Elecciones en Brasil: El fascismo bolsonarista que devastó el país, tiene otra oportunidad

Brasil va a balotaje el 25 de octubre. Ningún candidato superó el 50% de los votos válidos y Lula da Silva y Flávio Bolsonaro disputarán la presidencia. En la primera vuelta, Bolsonaro se quedó con la delantera por menos de 2 puntos

La derecha neofascista bolsonarista jugó una campaña sucia sin escrúpulos con videos viejos presentados como actuales, votantes falsos creados con IA, una supuesta ola de inmigrantes marroquíes impulsada por cuentas argentinas y ula polémica sobre la Virgen de Aparecida para encender a la base evangélica más radical. Las verificadoras lo desmintieron, pero los temas  ya se habían instalado.

Queda claro que el fascismo del siglo XXI no necesita tanques ya que le alcanza con un algoritmo. Convencen a la pobalción de que son libres, que son empresaries de si mismes, y de que si no llegan a fin de mes la culpa es personal. En esa sociedad del rendimiento cada quien se exige hasta el agotamiento y se culpa solo por fracasar. Cuando todes compiten contra todes, el otre deja de ser un semejante y pasa a ser una amenaza: el migrante, la mujer que decide, el pobre que cobra un plan. Se pierde el respeto, se rompe el lazo social y la democracia queda hueca.

Sobre ese cansancio opera la maquinaria: costo de vida, inseguridad, pertenencia a una iglesia. Flávio llamó a la suba del 15% de la Bolsa Familia un intento de comprar el voto de les pobres, y a la vez prometió mantenerla.  Además, en un país donde el aborto solo se permite por violación o riesgo de vida, su programa para las mujeres propone una aplicación de IA.

Y aunque Jair Bolsonaro dejó el país devastado, de la mano de su hijo el bolsonarismo tiene otra oportunidad. Pero detrás hay un proyecto concreto: un gobierno tutelado por el norte global, con el sur como patio trasero y toda la región controlada. Es la ola que en Argentina llegó con la motosierra de Milei.

El 55% rechaza a ambos candidatos. El nordeste y las periferias vuelven a ser decisivos, y los movimientos feministas, sindicales e indígenas que sostuvieron la democracia son otra vez la trinchera. Brasil vota entre dos modelos de país, y toda la región mira.

La elección brasileña es la última pieza de un giro que se armó en menos de dos años:
-Noboa reelecto en Ecuador
– Rodrigo Paz terminó con 20 años de MAS en Bolivia
– José Antonio Kast en Chile
– Milei ganó las legislativas en Argentina
– Nasry Asfura ganó en Honduras con apoyo de EEUU
– Abelardo de la Espriella ganó por poco en Colombia y Keiko Fujimori en Perú por una décima

Si gana Lula, el Mercosur, el Parlasur y la vuelta a los BRICS siguen vivos. Si gana Flávio Bolsonaro, se consolida un eje Trump-Milei-Bolsonaro que ya firmó los Acuerdos de Isaac con Israel y que quiere a Argentina como «tierra prometida» para capitales extranjeros.

El 25 de octubre no se vota solo presidente en Brasil. Se vota qué modelo va a ordenar la región los próximos 10 años.

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