La cacería a trabajadoras sexuales trans en los Bosques de Palermo y un año récord de crímenes de odio

En la madrugada del domingo 1 de noviembre, después de una bicicleteada nocturna convocada para el 31 de octubre en el marvo de Halloween, un grupo de jóvenes rodeó a trabajadoras sexuales travestis y trans en los Bosques de Palermo, en la Ciudad de Buenos Aires. Les tiraron palos, piedras y conos de tránsito, lo filmaron y subieron los videos a las redes. Las primeras versiones hablaban de entre 50 y 60 agresores; dos de las víctimas aseguran que fueron unos 200 y la Federación Argentina LGBT (FALGBT) calcula más de 100. Ocurre a pocos días de la 35ª Marcha del Orgullo, que hoy sale a la calle, y en un año que, según datos preliminares de esa Federación, ya superó el récord de crímenes de odio de 2025.
La Fiscalía Especializada en Discriminación de la Ciudad, a cargo de Andrea Scanga, interviene de oficio. El expediente está caratulado de manera provisoria como lesiones agravadas por odio a la identidad de género y la fiscalía pidió las imágenes de las cámaras de monitoreo de la zona. Hasta el 5 de noviembre no había detenidos ni agresores identificados. La causa se inició a partir de un adolescente de 14 años que resultó herido con una linga de bicicleta cuando una de las trabajadoras reaccionó a la agresión. Las sobrevivientes todavía no habían formalizado denuncias, un dato que las organizaciones leen como señal de la desconfianza histórica del colectivo travesti-trans hacia las comisarías y la justicia, y del temor a nuevas represalias
Un año récord de crímenes de odio, con aval político
El Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+, creado en 2016 por la Defensoría LGBT de la Ciudad de Buenos Aires y articulado con la FALGBT, registró 120 casos en 2021, 129 en 2022, 133 en 2023, 140 en 2024 y 227 en 2025: un 62% más en solo un año y la cifra más alta desde que existe la serie. Equivale a un crimen de odio cada 38 horas. Según el informe, el 62,56% de las víctimas son mujeres trans y el 22,3% varones gays. En el primer semestre de 2025, el Observatorio había contado 102 casos, 17 de ellos con muerte de la víctima, y en casi la mitad hubo responsabilidad o complicidad del Estado.
Para 2026 los números empeoran. María Rachid, presidenta de la FALGBT, informó que en lo que va del año ya hay 263 crímenes de odio, uno cada 28 horas, sin contar a las víctimas de Palermo. El observatorio Ahora Que Sí Nos Ven contabiliza ocho travesticidios y transfemicidios entre enero y octubre de 2026, frente a tres en el mismo período de 2025 y cinco en todo ese año.
El informe del Observatorio plantea que este salto obliga a una lectura política: la violencia por odio se intensifica en un contexto de regresión de derechos, debilitamiento institucional y legitimación desde el Estado del discurso discriminatorio. Un antecedente que las organizaciones señalan es el 23 de enero de 2025, cuando el presidente Javier Milei, en el Foro Económico Mundial de Davos, habló contra la «agenda LGBT», sostuvo que la ideología de género es abuso infantil y recurrió al caso de una pareja gay estadounidense condenada por abusar de sus hijos adoptivos. El Presidente negó haber comparado homosexuales con pedófilos y acusó a las élites de montar una campaña de indignación. El diputado Esteban Paulón presentó una denuncia penal por incitación al odio, y el 1 de febrero la comunidad marchó en todo el país en la Marcha Federal del Orgullo Antifascista y Antirracista.
Desde diciembre de 2023, advierte el informe «Basta de Odio, Basta de Ajuste» de la organización AFDA, se cerró el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, se eliminó el Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI) y se vaciaron los programas de empleo travesti-trans. Amnistía Internacional Argentina describe una ofensiva que combina la eliminación de instituciones de igualdad, la reducción de recursos para proteger a mujeres y personas LGBTI+, y narrativas de «pánico moral» que invocan la protección de la familia.
Esa secuencia compone un mecanismo reconocible ya que se señala a un grupo como amenaza para las niñeces y la familia, se presenta la crueldad como valentía, se desmantelan las instituciones que protegían y la impunidad cierra el circuito. La cacería de Palermo tiene todos los ingredientes: un grupo numeroso, el disfraz de la diversión, la cámara como trofeo y la exhibición posterior en redes. La Comunidad Homosexual Argentina (CHA) responsabiliza directamente al Presidente por el avance de la violencia. Los gobiernos provinciales aliados suman silencios, recortes a los programas de prevención de las violencias machistas y ataques a la Educación Sexual Integral (ESI). En San Luis, organizaciones sociales vienen advirtiendo sobre el desmantelamaiento del Cupo laboral travesti trans y de la ESI en la provincia con el gobernador Claudio Poggi como responsable.
El miedo como rutina
El impacto cotidiano empieza por la calle. En el registro de 2021 del Observatorio, el 55% de los crímenes de odio ocurrió en la vía pública. Entre las mujeres trans, la más expuesta dentro del colectivo, el trabajo sexual sigue siendo para muchas la principal salida laboral, y allí la exclusión se vuelve más visible y más peligrosa. El 90% de las travestis y mujeres trans que pasaron por el Archivo de la Memoria Trans fueron trabajadoras sexuales perseguidas, golpeadas o asesinadas. Las cazaban en la dictadura y hoy las cazan en democracia, con los mismos titulares de los años ochenta que preguntaban quién era el travesti arrollado en la Panamericana.
El odio también ordena la vida de quienes no están en la calle de noche. La violencia obliga a muchas personas LGBTIQ+ a la clandestinidad por miedo a ser agredidas: cuidar cómo se camina, con quién se camina, a qué hora se vuelve. En abril de 2026, organizaciones sociales denunciaron que personal del Servicio Penitenciario Bonaerense irrumpió con violencia en el pabellón de diversidad de la Unidad Penal N° 2 de Sierra Chica y agredió a más de 45 personas LGBT+. En las semanas siguientes se registró una serie de ataques a lesbianas visibles. El informe de AFDA agrega la dimensión material, el 71,9% de las personas LGBTI+ encuestadas reporta deterioro de su poder adquisitivo desde diciembre de 2023, y una de ellas resume el clima en cuatro palabras: los discursos de odio matan.
Las organizaciones que marchan hoy en Buenos Aires reclaman que los crímenes de odio se tipifiquen en el Código Penal, que avance la nueva Ley Nacional contra la Discriminación y que el Estado restituya las políticas desmanteladas.
Frente al odio, más orgullo: en cada ciudad donde la comunidad sale a la calle, el reclamo es el mismo que hace décadas, el de poder vivir sin miedo siendo quien se es.
Mirá la columna LGBT+ de Cintia López y el resumen de la cacería a las compas travestis trans en CABA:











