Salud

Paro de residentes en San Luis: salarios precarizados y un sistema de salud que se sostiene con vocación

En la provincia de San Luis, profesionales residentes de distintas áreas de la salud llevan adelante un paro de 48 horas los días 26 y 27 de marzo. La medida, que incluyó manifestaciones y cortes parciales en las inmediaciones del Hospital Pediátrico, expone un conflicto estructural ligado al deterioro sostenido de las condiciones laborales en el sistema público de salud y la falta de respuestas tanto del gobierno provincial como del nacional.

Alrededor de un centenar de residentes de diferentes disciplinas participan de la medida, que impacta en hospitales clave como el Ramón Carrillo, el Hospital Pediátrico, la Maternidad Teresita Baigorria y el Hospital de Salud Mental. Se trata de profesionales en formación que cumplen funciones esenciales en áreas críticas como terapia intensiva, clínica médica, pediatría, cirugía, salud mental y otras especialidades. Sin embargo, su rol central en el sostenimiento cotidiano del sistema contrasta con las condiciones salariales que denuncian como insuficientes.

Actualmente, el ingreso mensual de un residente en San Luis ronda los $1.440.000. De ese total, apenas $360.000 -equivalente al 25%- provienen del Estado nacional en concepto de salario formal registrado. El resto, aproximadamente $1.080.000, es abonado por el gobierno provincial bajo la figura de “beca”, una modalidad que implica precarización: no se reconocen aportes completos, estabilidad laboral ni derechos básicos como aguinaldo o antigüedad.

El reclamo apunta a una recomposición salarial urgente. Les residentes exigen que la beca provincial pase de representar el 300% del aporte nacional al 500%, lo que llevaría el salario total a unos $2.160.000 mensuales. La demanda no es arbitraria ya que según datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial y relevamientos del sector salud, los ingresos de residentes en Argentina se encuentran entre los más bajos de la región en relación a la carga horaria que puede superar las 60 horas semanales y al nivel de responsabilidad profesional.

A nivel nacional, informes recientes de organizaciones como la Federación Sindical de Profesionales de la Salud – FESPROSA y asociaciones de residentes indican que, en varias provincias, los sueldos iniciales se ubican incluso por debajo de la línea de pobreza para un hogar tipo. En el Área Metropolitana de Buenos Aires, por ejemplo, residentes de hospitales nacionales denunciaron en 2024 ingresos cercanos a los $300.000 en mano antes de actualizaciones parciales, lo que evidencia un patrón de subfinanciamiento estructural.

En San Luis, además del reclamo económico, los trabajadores denuncian la falta de diálogo institucional. Según voceres del colectivo de residentes, desde febrero se vienen presentando notas formales solicitando una actualización salarial sin obtener respuestas concretas. La convocatoria reciente a una reunión con autoridades del Ministerio de Salud provincial llega en un contexto de creciente conflictividad y con la advertencia de que, de no haber propuestas, las medidas podrían profundizarse por tiempo indeterminado.

Las consignas que se repiten en las calles sintetizan el malestar: “La vocación no paga el alquiler”, “Sin residentes no hay hospital”, “Sobra vocación, falta salario”. Lejos de ser expresiones aisladas, reflejan una tensión de fondo entre un sistema que se sostiene gracias al compromiso de sus trabajadores y políticas públicas que no garantizan condiciones dignas.

El conflicto de les residentes en San Luis es parte de una crisis más amplia del sistema de salud argentino. La combinación de salarios depreciados, precarización laboral y ausencia de políticas integrales pone en riesgo no solo a quienes trabajan en el sector, sino también la calidad de la atención pública. Como advierte el propio reclamo: cuando se ajusta sobre quienes cuidan, lo que está en juego es la salud colectiva.

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