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Reforma laboral de Milei, una “modernización” que viene con más precarización y menos derechos

Banco de horas, fondo de cese laboral y debilitamiento sindical. Punto por punto, analizamos  el impacto local de un proyecto que redefine el trabajo en Argentina.

Mientras el gobierno nacional presenta la reforma laboral como una herramienta para “actualizar el modelo laboral argentino, reducir la litigiosidad y adecuar los procesos productivos a las nuevas dinámicas del empleo”, en el país crecen las alertas tanto el ámbito laboral como en el sindical. 

Desde el Centro de Asistencia al Trabajo (CEATRA),  Luis Armesto advierte que el proyecto no moderniza el trabajo, sino que profundiza un esquema de precarización que ya se vive en la práctica cotidiana de miles de trabajadores y trabajadoras..

“Lo único que hace esta reforma es darle poderes exclusivos al empleador y dejar en una situación de vulnerabilidad extrema a los trabajadores y trabajadoras. No fomenta el empleo y no genera trabajo registrado”, sostiene Armesto.

Banco de horas: más flexibilidad para la empresa, menos control para el trabajador

Uno de los ejes centrales del proyecto es la creación del llamado Banco de Horas, un instrumento que permitiría concentrar más horas de trabajo en períodos de alta producción y compensarlas con menos carga en otros momentos. Desde el gobierno aseguran que este mecanismo se aplicaría mediante acuerdos entre empleador y trabajador, respetando descansos mínimos de 12 horas entre jornadas y 35 horas semanales.

Sin embargo, Armesto advierte que en contextos de alta informalidad y desigualdad de poder, esos “acuerdos” se transforman en imposiciones.

“Ellos quieren extender la jornada de trabajo de 8 a 12 horas y tener en cuenta también un banco de horas. Esto significa que el empleador puede decidir cuándo utilizar esas horas, por ejemplo en períodos de fiestas, decirte ‘venite jueves, viernes, sábado y domingo y metete 12 horas acá adentro’, y lo van resolviendo de esa forma.”

Para el referente de CEATRA, el impacto va más allá del horario laboral: “Esto atenta directamente con la disposición de la vida de la gente. La gente va a poder utilizar menos su vida.”

Vacaciones fraccionadas: derechos formales, control real del empleador

El proyecto también introduce cambios en el régimen de vacaciones, permitiendo su fraccionamiento en períodos no menores a siete días corridos. Establece, además, que al menos una vez cada tres años el trabajador o trabajadora pueda tomar vacaciones en verano, que el empleador notifique con 30 días de anticipación y que, en caso de enfermedad durante la licencia, se reprogramen los días pendientes.

Aunque en el papel se mantienen ciertos resguardos, el espíritu de la norma vuelve a colocar la decisión final en manos del empleador.

“Todas las particularidades alrededor de las vacaciones de los trabajadores y trabajadoras van a quedar a gusto y placer del empleador. Te va a decir ‘tomate una semana ahora, tomate otra en octubre’, con el argumento de adecuar las vacaciones a la producción y a la necesidad de la empresa”.

Fondo de cese laboral: la indemnización deja de ser una garantía

Otro punto clave es la posibilidad de sustituir el régimen tradicional de indemnización por despido por fondos o seguros sectoriales de cese laboral, financiados con aportes patronales mensuales y administrados por fondos o fideicomisos regulados por la CNV. La indemnización quedaría limitada por topes, excluiría pagos extraordinarios y podría abonarse en cuotas.

Para Armesto, este cambio transforma el despido en un trámite administrativo más. “No hay ningún ítem en este proyecto que sea favorable a los trabajadores y trabajadoras. La finalidad es reducir costos y reducir riesgos cuando el empleador comete irregularidades laborales.”

En un escenario como el que atraviesan todas las provincias del país, donde el cierre de pymes y los despidos se profundizaron en el último año, el impacto podría ser estructural.

“Desde 2023 para acá tenemos más de 236.000 despidos y cerraron más de 18.500 pymes. En un país en recesión, lo que termina pasando es esto: pymes cerradas y despidos masivos. La reforma laboral no soluciona nada de esto”.

Despidos discriminatorios y ataque a la organización sindical

La reforma también modifica el régimen de despidos discriminatorios: elimina la obligación de reincorporación y la reemplaza por una indemnización especial. 

“Si yo tengo un activista político, sindical o social dentro del trabajo y lo despido, claramente es discriminatorio. Con esta reforma no lo reincorporo, me saco el problema de encima y pongo unos pesos más. La discriminación pasa a tener una tarifa especial”, detalla el integrante de CEATRA.

En paralelo, el proyecto avanza sobre los convenios colectivos: limita la ultraactividad, permite que convenios de menor alcance prevalezcan sobre otros más amplios y endurece los criterios de homologación. Todo esto, según Armesto, apunta a debilitar al movimiento obrero.

“Esto es un misil a la línea de flotación de las organizaciones sindicales. La idea es no discutir con un sindicato fuerte, sino con muchas organizaciones pequeñas que atomizan la fuerza del movimiento obrero.”

San Luis, informalidad y un escenario de mayor vulnerabilidad

En una provincia donde el empleo informal y los contratos precarios ya son moneda corriente, la reforma podría consolidar un escenario de precarización estructural permanente.

“Cuatro de cada diez personas están trabajando en la informalidad. A casi la mitad de la fuerza laboral no le impacta ningún derecho laboral. Nosotros creemos que la informalidad real supera el 65%”. 

Por eso, para CEATRA, lejos de ser una solución, la reforma profundiza una tendencia regresiva.

“Se trata de confundir a la gente diciendo que con esta reforma el país va a salir adelante. Eso es falso, es una falacia. Lo que ordena el empleo no es una flexibilización laboral, sino un buen rumbo económico.”

En San Luis, como en el resto del país, el debate recién comienza. Pero para quienes acompañan diariamente a trabajadores y trabajadoras en conflictos laborales, el diagnóstico es claro: si se aprueban los borradores tal como están, la reforma marcará un retroceso grave en derechos laborales y consolidará un modelo donde trabajar será cada vez más incierto y frágil.

Escuchá entrevista completa con Luis Armesto, integrante del Centro de Asistencia al Trabajo CEATRA aquí: 

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