Política

De fan de Thatcher a defensor de Malvinas: el oportunista libreto que Milei estrena cuando se desploma en las encuestas

Javier Milei se paró este jueves en cadena nacional a jurar que el Estado argentino desplegará «todas las herramientas diplomáticas, económicas, judiciales y legales disponibles» para defender la soberanía sobre Malvinas. Lo dijo el mismo presidente que en campaña reivindicó a Margaret Thatcher, la primera ministra británica que el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata definió alguna vez como «responsable de la muerte de 634 soldados» y «enemiga de la Argentina». La épica patriótica le queda cómoda cuando conviene. Un repaso punto por punto del discurso muestra que buena parte de lo anunciado ya existía, no tiene financiamiento explícito o contradice la propia trayectoria del Gobierno.

 Las «nuevas» herramientas que el Estado ya tenía hace catorce años

Milei presentó como una ofensiva inédita el endurecimiento de sanciones contra las petroleras que operan en Malvinas. Pero el propio comunicado oficial de la Presidencia, difundido tras la cadena nacional, admite algo que el discurso no explicitó con la misma fuerza: Rockhopper Exploration ya había sido declarada clandestina e inhabilitada para operar en el país por veinte años mediante la Resolución 133/2012 de la Secretaría de Energía, y Navitas Petroleum recibió una sanción equivalente en 2022, mediante la Resolución 240/2022, ambas dictadas por gestiones anteriores a la suya.

Esas herramientas legales no impidieron nada. En diciembre de 2025, Navitas y Rockhopper anunciaron la decisión final de inversión para la primera fase de Sea Lion: 1.800 millones de dólares, una producción estimada de 50.000 barriles diarios y el inicio de la extracción proyectado para 2028, sobre un yacimiento con reservas recuperables estimadas en 819 millones de barriles. Las empresas ya planean iniciar las perforaciones en los próximos meses. El decreto y el proyecto de ley que Milei anunció esta semana llegan, entonces, después de que el desarrollo del yacimiento ya esté en marcha, no antes.

Los héroes que invoca son los mismos a los que ajustó

«Las Malvinas no pertenecen a un gobierno ni a un partido político. Es una causa nacional», dijo Milei. El Estado que ahora jura defender la soberanía es el mismo que le aplicó a los excombatientes el ajuste más duro en tres décadas, con una caída real del 39% ya en su primer mes de gestión, y el que a través de PAMI les sacó la cobertura gratuita de medicamentos a los veteranos de guerra. «Están haciendo un genocidio», denunciaron desde los propios centros de excombatientes. La cadena nacional no mencionó ese ajuste, tampoco la falta de atención en salud mental para quienes conviven con estrés postraumático, un padecimiento que hoy produce más muertes por suicidio entre veteranos que las que hubo en combate.

Una base naval sin presupuesto y un guiño de Trump que el Reino Unido desmintió en horas

Entre los anuncios, Milei prometió «ampliar los recursos del Ministerio de Defensa» para construir una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego, sin precisar montos ni cronograma. El anuncio llega en un contexto en el que el Gobierno ya destina fondos a la compra de seis F-16 adicionales y negocia la adquisición de helicópteros Black Hawk: hay presupuesto disponible cuando se trata de equipamiento militar, no cuando se trata de la salud de quienes combatieron.

El otro pilar del relato oficial es la frase de Donald Trump que reabrió el tema: consultado sobre si Estados Unidos revisaría su neutralidad histórica en la disputa, el presidente estadounidense respondió apenas que revisa «todas las posiciones» y que esa era «solo una entre muchas». No fue un respaldo a la Argentina. De hecho, el Reino Unido y la administración de las islas contestaron horas después ratificando la soberanía británica y el derecho de autodeterminación de sus habitantes, la misma autodeterminación que meses atrás el CEO de Navitas Petroleum citó ante inversores, al recordar declaraciones previas de Milei que interpretó como un aval a esa postura.

El modo Galtieri de un discurso que ya conocemos

El patrón se repite ya que cuando la economía no cierra y el respaldo político se resquebraja, aparece la épica de la soberanía nacional como bandera. Así como la última dictadura militar confió en un respaldo de Estados Unidos que nunca llegó y terminó llevando al país a la guerra, hoy el Gobierno construye buena parte de su relato sobre una frase suelta de Trump, sin ninguna garantía de que se traduzca en algo concreto. La épica de «hacer las armas a un lado» y mostrar un «frente unido» en el Salón Blanco, con todo el Gabinete detrás, es el mismo recurso discursivo que ya conocemos: cuando la economía no cierra, aparece el nacionalismo berreta.

La cadena nacional llegó con la imagen presidencial en caída libre, de 51% de aprobación a comienzos de año a 34% en julio, con un rechazo que ya supera el 53%. Entre quienes votaron a Milei en el balotaje, el acompañamiento cayó del 88% en diciembre al 58% en julio. Milei encuentra en Malvinas la bandera que nunca defendió con hechos, con presupuesto ni con las herramientas que dice recién estar creando, solo con un discurso oportunista que estrena cada vez que las encuestas lo obligan a cambiar de tema.

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