Feminismos

«Pulverizamos la violencia contra las mujeres»: la mentira de Milei frente al dato real de un femicidio cada 40 horas 

Javier Milei dio el pasado domingo, una entrevista de más de una hora con Luis Majul en La Cornisa, por LN+, y como es su costumbre no dejó tema sin embarrar. Llamó «ladrón» y «presidiario» al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Hablo de una teoría conspiranoica cuando dijo que “hay terroristas disfrazados de estudiantes, terroristas disfrazados de periodistas…” . Y cuando Majul lo interpeló por sus formas violentas, Milei redobló la apuesta: «¿Usted prefiere que lo roben, que lo estafen y que lo maten? Tengo formas horribles, pero tengo resultados».

Ese «tengo resultados» es la frase que Milei repite para blindarse de cualquier objeción cuando no le conviene. Y es el mecanismo que usó cuando Majul le preguntó por qué a su espacio no lo siguen mayoritariamente las mujeres y eso se debe a que, textual de Majul, “no les gusta su gestualidad, nerviosismo o violencia al presentar las cosas”. Ahí, lejos de responder la pregunta, giró el eje hacia un espurio logro : «No solo tenemos los registros de violencia más bajos de la historia, sino que pulverizamos la violencia contra las mujeres». Como si tapar el problema de un plumazo discursivo alcanzara para que deje de existir en la vida real. Y remató con una frase más incongruente y punitiva que las anteriores: «Cuando alguien toca a una mujer, lo agarramos de los pelos y lo metemos preso». 

El mismo hombre que desguazó cada organismo estatal creado para sostener esa promesa habla de meter presos a los violentos mientras vacía la línea telefónica a la que llaman las mujeres. lesbianas, trabestis, trans, bisexules y no binaries  que están a punto de ser asesinadas. Así, Milie sigue el mismo patrón que usa para hablar de Lula o de la pobreza, aplicado ahora a la violencia machista. Es la lógica de un gobierno que necesita negar la realidad para poder seguir desfinanciándola, y que encuentra en la misoginia un lenguaje político que comparte con buena parte de la derecha internacional que hoy se referencia en discursos de corte fascista.

Pero como dato mata relato, bastan las cifras para desmentir a Milei sobre la violencia de género y su disminución en Argentina. Los tres observatorios que en Argentina relevan femicidios ante la ausencia de un registro estatal unificado -porque el propio Estado que Milei conduce ni siquiera se toma el trabajo de registrar femicidios y trans-travesticidios- coinciden en un mismo diagnóstico. Y es que la violencia machista no bajó ni se «pulverizó», sigue matando a un ritmo brutal. 

El Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación contabilizó 103 víctimas fatales entre enero y junio de este año, una cada 42 horas. El Observatorio Mujeres, Disidencias, Derechos de la organización Mumalá relevó 127 femicidios en el mismo período, uno cada 40 horas, a los que sumó 486 tentativas y 92 niñas, niños y adolescentes que quedaron sin sus madres por culpa de un femicida. El Observatorio «Adriana Marisel Zambrano», de La Casa del Encuentro, registró 121 casos entre el 1° de enero y el 30 de junio, con otros 278 intentos de femicidio bajo seguimiento. 

Las diferencias entre los tres relevamientos responden a metodologías distintas, pero ninguno describe el escenario de aniquilación del problema que se jacta de haber logrado el Presidente. Ninguno.

Los propios informes, además, muestran la hipocresía de la promesa de mano dura selectiva de Milei: en el relevamiento de La Casa del Encuentro, el 17% de las víctimas había hecho denuncias previas y seis de los femicidas tenían medidas de restricción perimetral vigentes al momento del crimen, papeles firmados que ningún Estado se ocupó de hacer cumplir. Y en los tres registros se repite un dato que debería avergonzar a cualquier gobierno que hable de «agarrar de los pelos» a los violentos: al menos cinco de los agresores pertenecían o habían pertenecido a fuerzas de seguridad del Estado, las mismas fuerzas que Milei idolatra y a las que les entrega cada vez más armas y más impunidad en la calle.

La distancia entre el relato presidencial y la realidad tiene nombre, apellido y partida presupuestaria. Un informe conjunto de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia ACIJ y el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género – ELA detalló que las principales políticas de prevención y atención de la violencia de género cayeron 89% en términos reales entre 2023 y 2026. El Programa Acompañar, que otorgaba asistencia económica para salir de situaciones de violencia, fue directamente desmantelado: redujo su presupuesto un 90% respecto de 2023 y su cobertura se derrumbó de más de 100.000 personas asistidas ese año a apenas 434 en 2024; desde 2025 ni siquiera figura como partida presupuestaria identificable, borrado de un plumazo contable. La Línea 144, el número al que llaman las mujeres cuando ya no tienen a quién más recurrir, perdió dos tercios de su presupuesto en 2024, quedó con un 45% menos de trabajadoras y también perdió su línea presupuestaria propia en 2025 y 2026, así que hoy es imposible saber siquiera cuántos recursos le quedan. Ese es el verdadero «pulverizamos», pulverizaron el auxilio, la asistencia y la prevención, no la violencia machista.

Todo esto ocurre después de que, en diciembre de 2023, el Gobierno disolviera el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidades y desguazara sus funciones dentro del Ministerio de Capital Humano, en un proceso que ONU Mujeres calificó  como debilitamiento de la institucionalidad de género en el país. En esa misma línea, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de Naciones Unidas instó al Estado argentino a adoptar medidas urgentes frente a lo que describió como un retroceso crítico en materia de derechos, señalando el impacto de los recortes en prevención, en salud sexual y en el desmantelamiento del Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia  -ENIA. Y eso que la ONU y Naciones Unidas son organismos bastante conservadores, no obstante, señalan los retrocesos a los que gobiernos como los de Milei someten a la población.

Milei puede seguir repitiendo que que pulverizó la violencia de género. Los observatorios que siguen sistematizado femicidios, con los recursos cada vez más escasos que les quedan, muestran otra cosa: lo único que este Gobierno pulverizó fue el entramado estatal que estaba destinado a evitar que sigan matando mujeres. 

Mientras tanto,  cada 40 horas en Argentina sucede un femicidio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *